INDIVIDUALISMO: UNA CARACTERISTICA DEL AMOR PROPIO EN LA SOCIEDAD ACTUAL
En sentido estricto, el individualismo parte del supuesto de que no
hay ética si no se respeta la autonomía del individuo, esto es, sin la conciencia
del sujeto moral de su capacidad para crear o aceptar libremente
sus normas de conducta, por lo que no puede ser malo en absoluto pedirle
que se construya en cuanto tal, es decir, que no renuncie a su condición
de ser proyecto creativo. Como señala Victoria Camps:
No sólo no es rechazable la concepción individualista de la persona:
es una condición y un deber del sujeto moral mantener su individualidad
a salvo de intromisiones ilegítimas; es una condición y un
deber del sujeto moral quererse a sí mismo: no despreciar la propia
valía, antes bien, extraer de ella el máximo rendimiento.
Según esto último, la ética válida de nuestro tiempo tiene que ser
individualista, a condición de preservar al individuo, dado que esa preservación
es al mismo tiempo un derecho y una exigencia: derecho del
individuo a determinar lo que debe y quiere hacer, y exigencia sobre su
propia responsabilidad ante los demás, considerado él mismo no como un
ente aislado, sino como un ser social.
El proceso de individuación no sólo es un producto social y una
perspectiva sobre la sociedad, sino también una vía de interiorización
y por tanto de riesgo. La ética del amor propio puede servir de suplemento
de alma para esta exploración delicada y necesaria
El individualismo considerado éticamente tiene, por tanto, que
tomar en cuenta que: el descrédito actual de la política, el declive de la
participación, la injusta distribución del trabajo, la nostalgia de comunidades
homogéneas y compactas, la explosión de las reivindicaciones
nacionalistas, la exigencia de una calidad de vida que nos proteja de las
exigencias puramente técnicas, la dificultad para recuperar al ciudadano
como agente de cambio y no como súbdito, las insuficiencias y perversidades
del culto a la información y al mercado como modelo hegemónico
de las relaciones humanas, entre otras, son algunas de las problemáticas
que, política y socialmente, pueden ser consideradas entre las más importantes,
dado que ejemplifican la actual desarticulación entre lo privado
y lo público, así como la distancia que existe entre las teorías éticas y las
realidades del mundo de la vida.


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